Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos

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LA FORMACIÓN DE LA CIOAC

 

Durante la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional y la Paz, celebrada en México a principios de agosto de 1961, se discutió el tema de la conformación de una nueva organización campesina independiente del aparato oficial, así como del partido gobernante, de los demás partidos políticos y de las organizaciones corporativas auspiciadas por éstos, sin embargo fue el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) quien aglutinó a las diversas corrientes y grupos que promovían la formación de esta nueva Central entre los años 1961 y 1962.

 

De quienes participaron en el MLN, así como de los liderazgos campesinos regionales que actuaban al interior del Partico Comunista Mexicano (PCM), surgió la convocatoria al Congreso constituyente de la nueva Central, mismo que se celebró en enero de 1963, con la asistencia de 2 mil delegados, provenientes de varios estados de la República, principalmente Coahuila, Michoacán, Baja California, Puebla, Estado de México, Oaxaca, Veracruz y Morelos. Lázaro Cárdenas, Ramón Danzós Palomino, Braulio Maldonado, Jesús Aranda, presidieron los trabajos del Congreso.

 

El Congreso en referencia, constituyó la Central Campesina Independiente (CCI), que respondía en buena medida a la orientación política del Gral. Cárdenas, quien había influido en la decisión de conformar esta Central, con el fin de atraer adeptos al MLN, el cual a su vez, había decidido participar en las elecciones presidenciales de 1964. La formación de la CCI y la participación del Gral. Cárdenas, provocaron diversos ataques de las altas esferas gubernamentales, acusándolos de provocar división al interior del PRI, principalmente por parte del Presidente López Mateos.

 

En la CCI, confluyeron núcleos o asociaciones campesinas dirigidas por miembros del Partido Comunista; seguidores de Braulio Maldonado Sandez y de Alfonso Garzón Santibáñez ex gobernador de Baja California y líder de la Liga Agraria Estatal de aquella entidad respectivamente, ambos pertenecientes al PRI; contingentes cardenistas de Michoacán, Edo. Mex., Guerrero y Guanajuato; el Partido Obrero Agrario de Morelos, cuyo dirigente principal, Rubén Jaramillo, había sido asesinado el 24 de mayo de 1962 y diversos grupos de Oaxaca, Puebla, Nuevo León y Veracruz. Al momento de su nacimiento, la CCI, representaba a alrededor de medio millón de campesinos.

 

La CCI, constituyó un serio intento por romper el monopolio, que sobre el campesinado había ejercido durante muchos años la oficialista CNC. Por ello desde los trabajos previos a su formal constitución, desplegados a lo largo de 1962 y la represión, caracterizó el comportamiento gubernamental, hacia los líderes y movimientos inconformes.

 

La primera representación de la CCI (Secretaria General Colectiva), fue ocupada durante dos años por Ramón Danzós, Arturo Orona y Alfonso Garzón.

 

La CCI desde su nacimiento, surgió bajo los principios de independencia con respecto al gobierno, los partidos políticos y la gran burguesía agraria; el internacionalismo, la solidaridad y el anticolonialismo como expresiones de las luchas antiimperialistas y proletarias que trascendían las fronteras de cualquier país; bajo el principio de la lucha de clases que reconoce la emancipación de la clase explotada por parte de los explotadores, como instrumento para lograr la solución de sus derechos y reivindicaciones; y bajo el principio de conquistar una sociedad sin explotados ni explotadores. Es decir, los objetivos de la CIOAC desde sus orígenes fueron transformar radicalmente, las condiciones del sistema capitalista de explotación.

 

La CCI, estableció como su carácter: la pluralidad, que significaba el reconocimiento y respeto a la militancia política individual, a las creencias religiosas; rechazo al corporativismo de las organizaciones y movimientos sociales, por parte del gobierno, patrones y partidos políticos; se definió como una organización unitaria con otros movimientos sociales; como una organización democrática y solidaria.

 

A los principios, carácter y objetivos anteriores, responde su primer programa y su lema, que lo definía como Libertad y Reforma Agraria Radical, que pretendía acabar con los latifundios, derogar el derecho al amparo en materia agraria, ceder la tierra a quienes verdaderamente la trabajan, agilizar la entrega de créditos, fertilizantes, agua, implementos agrícolas y asistencia técnica a los campesinos, eliminar el intermediarismo, el agiotismo y la especulación. Sin embargo, como ya ha sido expresado, la lucha por el reparto de tierras ocupaba la parte fundamental de sus acciones y de su estrategia.

 

El gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajada en México, calificó la creación de la CCI, como la amenaza más peligrosa para la estructura del PRI, el concepto de “Unidad Nacional” y los programas de López Mateos.

 

La cercanía de las elecciones de 1964, marcó a la CCI desde su nacimiento y precipitó las disputas internas entre las fuerzas que le dieron vida, frustrando por la incesante coacción gubernamental su empeño unificador.

 

Se promovió la idea de participar en el proceso electoral que se avecinaba de manera independiente con candidatos propios y a través de un nuevo partido político. Sin embargo el Gral. Cárdenas y muchos de sus allegados, se manifestaron en contra y cancelaron, tanto la posibilidad que ese nuevo partido fuera el MLN como su intervención en los procesos electorales.

 

Aún así, nació el Frente Electoral del Pueblo (FEP). Lo respaldaban las fuerzas sobre las que descansaba la estructura y la acción de la CCI; los grupos dirigidos por Braulio Maldonado, Alfonso Garzón y Humberto Serrano y los contingentes liderados por miembros del PCM y la Asociación Cívica Guerrerense. Con ellos estaban diversos intelectuales, profesionistas y periodistas de izquierda, como el Dr. Glockner, ex rector de la Universidad Autónoma de Puebla, Renato Leduc, Eduardo del Río (Rius), Fausto Trejo, Raúl Ugalde, Juan de la Cabada, Gilberto Rincón Gallardo, entre otros.

 

La CCI en los hechos, quedó comprometida y confundida con un  proyecto distinto al que le dio vida, sus cuadros directivos, sus organismos y sus contingentes, eran usados o participaban indistintamente, en acciones agrarias y en trabajos electorales.

 

El 17 de octubre de 1963, la Secretaría de Gobernación, rechazó oficialmente, la solicitud de registro del FEP como partido político. Entregó a sus representantes un dictamen lleno de juicios, que más allá de un peritaje legal, buscaba desautorizar públicamente a los promotores de la nueva asociación política. El rechazo sobre el registro, provocó de inmediato, desalientos y reacomodos internos, muchos de los que hasta ese momento buscaban candidaturas, no estaban ya seguros de su postulación y empezaron a hacerse a un lado, a ser más discretos y menos beligerantes y a no figurar tanto. Como después de todo lo que habían dicho, y a lo que se habían comprometido, les era my difícil abandonar la nave de golpe, empezaron a preparar su gradual retirada.

 

El caso más significativo, fue el de Braulio Maldonado. Todo el tiempo se perfiló como el más probable candidato presidencial del FEP, el mismo se afanó para ello, con el consentimiento de las agrupaciones y lideres que concurrían en el emergente partido. Sin embargo, tras la negativa de registro, dejó a un lado sus deseos de contender en las urnas.

 

Propuso entonces, como candidato presidencial a Ramón Danzós Palomino ante la Comisión Central Ejecutiva del FEP, siendo aprobada esta propuesta por unanimidad en la Convención Nacional, celebrada el 3 de noviembre de 1963. En alguna ocasión, Braulio Maldonado, explicó a Gilberto Rincón Gallardo integrante de la directiva del FEP y asesor de la CCI, la razón de su cambio de expectativas. “Cuando estás agazapado y no sabes lo que hará el enemigo, le dijo, no asomas la cabeza, sino que agitas un sombrero, para averiguar si te disparan o no. El sombrero en este caso, se llama Ramón Danzós Palomino”

 

Así el FEP y sin haber conseguido su registro, postuló como su candidato a la presidencia de la República a Ramón Danzós Palomino y como candidato a Senador por Baja California a Alfonso Garzón Santibáñez y a otros de sus integrantes como candidatos a otros cargos de elección popular.

 

Posterior a la elección de 1964, Braulio Maldonado promovió una reunión entre los priístas Alfonso Garzón y Humberto Serrano con el Secretario de la Reforma Agraria y el Presidente de la República. Reunión que generó dos acuerdos fundamentales: El retorno de estos personajes a las filas del PRI, junto con la parte que representaban, y la expulsión de Ramón Danzós Palomino y Arturo Orona de la CCI por su militancia comunista. Hecho que provocó la división de la CCI, existiendo posteriormente 2 Centrales con el mismo nombre, la CCI-Roja de Danzós Palomino y la CCI-Blanca de Garzón Santibáñez.

 

En Octubre de 1975, después de 11 años de intensas luchas, de represiones, asesinatos y encarcelamientos en contra de los principales dirigentes de la CCI-Roja y al calor del nuevo impulso de las luchas agrarias, esta Central, celebró su Tercer Congreso Nacional, asumiendo como nuevas tareas y como sus causas la de los obreros agrícolas y consecuentemente modificó su denominación, por el de Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), como actualmente se le conoce.

 

La formación de la CCI, fue un proceso sumamente complejo, sobre todo porque sus principios y carácter de organización independiente y plural, se anteponían a la cultura de las organizaciones monolíticas (de pensamiento único) y corporativas que en forma unánime habían sido incorporadas al partido gobernante y respondían a los intereses de los gobiernos tanto en el ámbito federal como estatal. Las dificultades para mantener y desarrollar una organización con las características que había sido formada la CCI, se acrecentaban en función de sus objetivos, de sus ideales y de sus principios, pues no olvidemos que esta Central postulaba la transformación democrática de la sociedad y la reforma agraria radical como propósitos de largo y de corto plazos respectivamente.

 

Por los postulados y objetivos anteriores, es que se pusieron excesivos obstáculos por parte del gobierno, para mantener y desarrollar a la Central, obstáculos que fueron, desde la negativa a resolver los asuntos agrarios planteados por esta organización, los intentos hasta lograrlo, por su división, el hostigamiento, persecución, encarcelamiento y asesinato de muchos de sus principales dirigentes, es decir, la CCI-Roja, para su sobrevivencia, tuvo que pagar una cuota muy alta entre encarcelamientos y asesinatos.

 

Conviene tener presente que, dentro de los promotores de la naciente Central, participaron gentes como Lucio Cabañas, Rubén Jaramillo y Genaro Vázquez, muertos todos ellos por las balas de los tiranos o que otros dirigentes, como Ramón Danzós Palomino, Arturo Orona, Rafael Jacobo García, José Dolores López y muchos otros, fueron recluidos en diversas cárceles del país, o en los campos de concentración militar, por defender sus ideales y por la lucha social en la que participaban. Destacan dentro de estos hechos, el encarcelamiento de Ramón Danzós Palomino, en más de 10 ocasiones y por periodos distintos, que sumados llegan a un lapso cercano a los 10 años; igualmente el caso de José Dolores López, detenido en el año 71 y hecho prisionero en la zona militar del estado de Zacatecas, por su presunta participación (nunca le fue probada), en los movimientos guerrilleros; asimismo, el hecho de haber sido encarcelados, prácticamente la totalidad de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional de la Central, en los últimos años de la década de los 60's y principios de los 70's. A lo anterior, había que agregar una larga lista de dirigentes regionales y locales que fueron encarcelados y asesinados por agentes gubernamentales, por guardias blancas o pistoleros de los terratenientes y por estos mismos.

 

En 1978, tuvo lugar la primera de una serie de reformas políticas y reformas electorales. A partir de esa reforma política, muchos fueron los cambios que se produjeron en México, la izquierda mexicana (el PCM) conquistó su registro electoral y las luchas políticas comenzaron a desarrollarse dentro del marco de la legalidad, aún y cuando los procesos electorales eran organizados y desarrollados por el gobierno y eran los fraudes electorales el signo que distinguía a estos procesos.

 

En abril de 1979 y luego de haber conformado representaciones sindicales de obreros agrícolas en una docena de estados, la CIOAC constituyó el Sindicato Nacional de Obreros Agrícolas Similares y Conexos, a dicho Sindicato le fue negado el registro por parte de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, bajo el argumento de que su Secretario General, carecía de personalidad jurídica. Contra esta resolución, se promovió y se ganó un amparo y a pesar de ello, nuevamente se le negó el registro al Sindicato, bajo el argumento de que representaba un peligro para los inversionistas en el campo y generaba inestabilidad social. En consecuencia y por definición política, la STPS, de la que era Secretario Porfirio Muñoz Ledo, se declaró incompetente, para conocer y registrar la solicitud promovida por los sindicalizados. Se optó entonces por los registros ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje, de los 12 estados donde se contaba con representación, Juntas que hicieron lo mismo que la STPS, declararse incompetentes para conocer y registrar el sindicato.

 

Lo anterior, evidenció que la negativa para registrar el Sindicato Nacional de Obreros Agrícolas Similares y Conexos, obedecía a una decisión política del gobierno y no a la interpretación y aplicación de las leyes, pues mientras a este Sindicato no se le reconocían y respetaban sus derechos, a otros sindicatos también de jornaleros agrícolas, que militaban en las filas de Centrales priístas y progubernamentales, les fueron otorgados dichos registros, tales son los casos de la CTM, la CROM, la CROC y la CNC, que contaban todas ellas con registros de sindicatos de jornaleros.

 

En noviembre de 1979, la CIOAC inició la estrategia de organización para el desarrollo productivo, conformando la Unión Nacional de Ejidatarios, Comuneros, Colonos Agrícolas y Pequeños Propietarios Minifundistas. Al igual que el Sindicato, esta Unión de Productores tampoco obtuvo registro alguno, hechos que limitaban sus objetivos y actuación, y en consecuencia, se quedó sólo como un experimento de organización de los productores rurales, que años después, fructificaría en otro tipo de organización.

 

Durante la década de los ochenta, la lucha principal del movimiento campesino, fue la lucha por conseguir mayores ingresos por sus productos a partir de conquistar incrementos en los precios de garantía. De estos acontecimientos fueron el reflejo, el Noroeste, el norte y el Bajío entre otras regiones, que protagonizaron grandes movilizaciones en esta lucha por el mejoramiento de los precios de garantía. Algunas de estas luchas, fueron protagonizadas por más de una Central campesina, produciendo posteriormente instancias unitarias entre las organizaciones participantes y en ocasiones, hasta frentes o alianzas de mayor duración. Ejemplo: en Sonora, Sinaloa y baja California, se conformó la Alianza Campesina del Noroeste, conformada por la CNC, la UNORCA y la CIOAC, además de otras organizaciones. Esta alianza, se desintegró posteriormente y el nombre lo siguió y sigue usufructuando una organización priísta que actúa básicamente en el sur de Sonora, la ALCANO.

 

En 1981, constituimos la Unión Nacional de Crédito, Agropecuario Forestal y de Agroindustrias, de Ejidatarios, Comuneros, Colonos y Auténticos Pequeños Propietarios. Dicha unión la registramos como una Sociedad Anónima de Capital Variable, identificándose por sus siglas UNCAFAECSA. Aún y cuando se tuvieron importantes experiencias en el manejo del crédito, sobre todo en regiones específicas, la UNCAFAECSA, no pudo ser ni el instrumento financiero que habíamos concebido originalmente, ni el instrumento organizativo que nos propusimos. La mayoría de los asociados a la Unión de Crédito, nunca fueron acreditados por esta, entre otras razones por estar ubicados en regiones temporaleras de alto riesgo y baja rentabilidad que representaban serios riesgos para las recuperaciones y porque tampoco pudimos consolidar a la Unión como un instrumento financiero nacional o como banca de segundo piso, de las 54 sucursales que llegamos a constituir, escasamente 7 u 8, ejercieron operaciones crediticias.

 

No obstante lo anterior, la Unión de Crédito, tuvo éxitos importantes en las regiones donde ejerció el financiamiento, tanto por el grado de organización local, así como por la recuperaciones alcanzadas del crédito habilitado, que alcanzaban porcentajes mayores al 90%, y por el nivel de atracción hacia otras regiones y productores, principalmente, los cafetaleros.

 

En agosto de 1992, constituimos la Confederación Nacional de Sociedades de Solidaridad (CONASOL), como un nuevo esfuerzo de organización de los productores afiliados a la CIOAC y como un instrumento de transformación y superación de lo que había sido UNCAFAECSA. La CONASOL, se conformó básicamente transformando las sucursales de la Unión de crédito en Uniones Regionales de Productores al amparo de la Ley de Sociedades de Solidaridad Social. La experiencia de esta nueva organización, incluso fue de menor trascendencia que la anterior.

 

El inicio de los años 90, se constituyó en el parteaguas del movimiento campesino, fundamentalmente, por la iniciativa de reforma al Artículo 27 de la Constitución General de la República, enviada al Congreso de la Unión por el Presidente Salinas de Gortari. La reforma planteaba, la derogación del derecho de los campesinos a la tierra y la derogación de la instancia del ejecutivo federal encargada de atender dichos derechos (fracciones X y XI). Asimismo, cancelaba la prohibición a los extranjeros para que invirtieran en compra de tierras, la asociación de los campesinos con sociedades mercantiles, conformadas por capitales nacionales o extranjeros y la posibilidad de privatizar ejidos y comunidades.

 

Para dar mayor certeza a la reforma propuesta, el gobierno promovió el apoyo y respaldo de las organizaciones campesinas, principalmente las agrupadas en el Congreso Agrario Permanente (CAP), que se había formado en 1989 y del cual, la CIOAC era parte integrante. Todas las organizaciones del CAP, con excepción de la CIOAC, apoyaron la reforma salinista, firmando desplegados en todos los diarios nacionales hacia fines de noviembre del año 91. La CIOAC por el contrario, promovió un movimiento de resistencia a las reformas propuestas y en ese mismo mes y año, logramos articular un movimiento nacional, que rechazaba la reforma, al cual denominamos Consejo de Organizaciones Agrarias (COA).

 

A finales de los ochenta y la década de los noventa, fueron los años de los procesos de organización para la producción, la integración de organizaciones económicas, bajo todo tipo de figuras asociativas. Estos procesos fueron acelerados por los cambios y transformaciones en la política gubernamental, que iniciaron en 1982 con la privatización de las empresas del Estado, la apertura comercial indiscriminada, el desmantelamiento de instituciones y empresas públicas, de fomento a las actividades productivas y de comercialización, pasaron por una política de pretendida modernización y culminaron con las dos grandes reformas del régimen salinista: la Reforma al Artículo 27 Constitucional en 1992 y la Reforma Económica que se reflejó en la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1993.

 

En 1993 y 1994 nos opusimos a la firma del TLCAN con Estados Unidos y Canadá, por considerar que la economía campesina mexicana registraba, profundas desigualdades en relación con las economías y apoyos otorgados a los agricultores de aquellos países, no teníamos capacidad de competencia, nos veríamos invadidos o desplazados por productos importados, habría mayor desempleo, migración, pobreza. Todo esto ocurrió, teníamos razón y la seguimos teniendo. El TLCAN, que sintetiza la gran reforma económica del régimen salinista, también fue apoyado por la mayor parte de organizaciones del CAP y de otras organizaciones fuera de él, provocándose con estos acontecimientos, la ruptura y división de varias de las centrales campesinas nacionales y la conformación de dos grandes bloques del movimiento campesino. En la resistencia, en la oposición y en las propuestas alternativas para desarrollar el crecimiento interno del país y las agriculturas campesinas, siempre estuvo presente la CIOAC.

 

En agosto del 97, celebramos el VIII Congreso Nacional, en el cual definimos como los lineamientos de la CIOAC, promover un amplio proceso de organización interna, el crecimiento de la CIOAC, la reorganización de los frentes de trabajo, fortalecer la relación del CEN con las direcciones intermedias, fortalecer a la propia CIOAC, convocar a la constitución de una Unión Nacional de Productores e impulsar un modelo de Desarrollo Rural Integral, alternativo a la política gubernamental.

 

En 2001 celebramos el IX Congreso, ratificamos la idea del modelo de desarrollo alternativo a la política gubernamental, decidimos impulsar la participación política de toda la militancia de la CIOAC, en los procesos electorales y en la lucha por la democracia, asumir esta lucha como una bandera de la CIOAC, consolidar el proceso organizativo de la CIOAC, hacer de nuestra Central una organización con capacidad de movilización y eficiente en sus gestiones. Contrario a estos objetivos, propósitos y resolutivos comenzamos a padecer una profunda crisis de representación y hasta de identidad, hechos que se reflejaron en 2002 y 2003 con nuestra escasa participación en las grandes luchas que derivaron en la firma del Acuerdo Nacional para el Campo (ANC), en abril de 2003.

 

Presionados por estas circunstancias, celebramos en noviembre de 2003, el LXXV Pleno del Consejo Nacional, con la finalidad de hacer una profunda reflexión y revisión de nuestro trabajo, y al mismo tiempo impulsar una reestructuración del Comité Ejecutivo Nacional. El LXXV Pleno ha sido caracterizado como uno de nuestros mejores actos de discusión, reflexión, crítica y autocritica. Las conclusiones y resoluciones no dejan lugar a dudas.

 

Enunciamos algunas de ellas que decían en forma categórica:

 

En los últimos años, hemos atravesado por múltiples dificultades.

 

No hemos logrado la integración plena ni siquiera de la mayoría de los miembros del CEN, éste funciona con un equipo muy reducido, mismos que tiene que realizar actividades múltiples y por supuesto, ello genera muchas limitaciones.

 

Diversos son los factores de la falta de integración del CEN, como diversos son, los efectos negativos de ésta falta de integración. En el caso de los primeros habrá que asumir que van desde las carencias económicas por las que hemos atravesado en los últimos años, hasta la falta de interés manifiesta en algunos integrantes del CEN. En los segundos los efectos pasan por la falta de atención a los procesos en los estados, a diversos ´procesos organizativos, a las gestiones, la representación de la CIOAC, en cumplimiento de los acuerdos y resoluciones de los congresos y a la escasa participación en los procesos de movilización, como el que dio origen a la firma del ANC.

El CEN no puede seguir actuando de esa manera, este Pleno debe hacer un llamado de atención y tomar las medidas para que quienes no tengamos disposición o no cumplamos con la responsabilidad encomendada, dejemos el espacio para otros compañeros que si quieran y puedan hacerlo.

 

Las mismas medidas habrá que tomar en el caso de los estados, regiones y municipios, en los cuales los órganos de dirección enfrentan esas dificultades. Habrá que reconocer que en los estados la CIOAC, actúa bajo diferentes interpretaciones de los estatutos y lineamientos de la organización.

 

En la CIOAC requerimos una actuación mucho más profesional y activa de todas las instancias de dirección y los organismos especializados, sin  ello no será posible responder de manera eficiente a nuestros agremiados y mucho menos podemos definir e impulsar los cambios que reclaman hoy el campo y los campesinos. Ejemplo de lo anterior, lo constituye el ANC; definimos dentro de él, acciones inmediatas, programas y recursos, que si no somos capaces de bajar para beneficio de nuestros agremiados, de nada sirve el acuerdo. El acuerdo contempla, reformas institucionales, reformas jurídicas, y cambios estructurales, que podrían convertirse en una política de estado para el campo, pero que si no los concretamos, como no lo estamos haciendo, poca o mula será nuestra actuación y la transformación de la política general para el campo y en los cambios por los que siempre ha luchado nuestra central.

 

Para avanzar en las definiciones de políticas señaladas en el párrafo anterior, debemos diseñar y operar un nuevo esquema de funcionamiento de los órganos de dirección de la CIOAC, la estructura de ésta. Es necesario hacernos cargo de la nueva dinámica de la organización y en consecuencia adaptar las tareas y funcionamiento de las instancias de dirección a esa dinámica y tareas, no podemos seguir con estructuras que fueron diseñadas para otro tipo de tareas como si nada hubiera cambiado.

 

Hoy requerimos una estructura de dirección que atienda temas y problemáticas concretas, y no seguir con una estructura que no corresponde a la realidad, en ese sentido, habrá que repensar y rediseñar las tareas y responsabilidades de todos los dirigentes, de modo que podamos involucrarnos en las actividades de organización, de capacitación de atención a los estados, regiones y municipios, a las tareas de atención de nuestras relaciones nacionales e internacionales, pero sobre todo requerimos instancias de dirección funcionales, que además de todo lo anterior, tengan como función principal, el análisis de las políticas públicas, el diseño de estrategias y alternativas que ayuden a modificar esas políticas, el diseño de instrumentos de atención profesional de nuestro trabajo y la conducción y representación eficaz de la CIOAC.

 

En atención a todo lo anterior, el LXXV Pleno del Consejo Nacional resolvió, entre otras cosas: iniciar un proceso de discusión con todas las direcciones intermedias de la CIOAC, para analizar y promover el funcionamiento de dichas instancias, como direcciones colectivas; promover una reestructuración en todas las instancias de dirección donde se requiriera; y celebrar Congresos y Plenos para dar cumplimiento a nuestras normas internas.

 

Asimismo, el Pleno resolvió reestructurar al CEN de la CIOAC, sustituyendo a 3 de sus integrantes.

 

En agosto de 2004, celebramos nuestro X Congreso Nacional, donde nos propusimos iniciar un proceso de reestructuración de todas las instancias de dirección intermedia de la CIOAC, asimismo, estructurar estas instancias en los estados, regiones y municipios, donde contábamos con presencia. Ésta fue sin duda, una de las tareas y resolución de mayor relevancia.

 

Avanzamos en la reestructuración y estructuración de las instancias de dirección intermedias de la CIOAC, durante el año 2005. De 2004 a 2006, celebramos: 16 Congresos Estatales, algunos Regionales y muchos Congresos Municipales. En todos los Congresos, se renovaron los Comités Ejecutivos respectivos. Asimismo diversos eventos nacionales: Plenos del Consejo Nacional; el Congreso Nacional Extraordinario en abril de 2006; 3 Asambleas nacionales de la ANFER; 2 reuniones nacionales de mujeres en 2005 y una Asamblea Nacional de Mujeres en 2006.

 

En agosto de 2007, celebramos el XI Congreso Nacional Ordinario, en este evento, analizamos la situación económica, social y política de nuestro país y la participación de la CIOAC, en numerosos acontecimientos que precedieron la celebración de nuestro congreso.

 

El Congreso en referencia, tomó las siguientes resoluciones generales y especificas:

 

GENERALES

 

 

ESPECIFICAS

 

 

En Noviembre de 2007, celebramos la Asamblea Nacional de Trabajo de nuestra Central, la cual estableció los mecanismos mediante los cuales, se buscaría avanzar en la puesta en marcha de los acuerdos y resoluciones del XI Congreso Nacional. Se determinó, que existen 3 ejes fundamentales donde la CIOAC, debía de enfocar principalmente el trabajo: Organización interna; Organización económica y estructuras para la producción, y Formación Política y capacitación.

 

 

SITUACIÓN ACTUAL

 

En 2009, y en cumplimiento de las resoluciones del Congreso anterior, promovimos la participación de la CIOAC junto con las organizaciones del CONORP, en la elección de diputados federales de ese año; lo hicimos bajo un acuerdo político que se firmó el 26 de febrero entre el CONORP y el PRD. Dicho acuerdo contemplaba un compromiso programático, respeto a las autonomías de cada organización y la postulación de candidaturas de dirigentes campesinos, bajo las siglas del propio PRD. Este proceso resultó de consecuencias muy lamentables para la izquierda mexicana y especialmente para el Partido de la Revolución Democrática, al haber alcanzado éste, apenas el 12 por ciento de la votación emitida en la elección de referencia, pues no hay que olvidar que la votación de la Coalición por el Bien de Todos, en el año 2006, había sido del 35 por ciento.

 

En las elecciones del 4 de julio de 2010, participamos como organización en distintos estados de la república, lo hicimos nuevamente en alianza con el PRD en la absoluta mayoría de los casos. De este proceso, podemos informar, que tuvimos altas y bajas dependiendo de la elección y del estado en que esta se desarrolló: en Yucatán alcanzamos el triunfo en 2 de los 3 municipios que ganó el PRD; en Chiapas conquistamos 6 presidencias municipales y una diputación, sin embargo, no pudimos ratificar el triunfo en 2 importantes municipios que gobernábamos desde hace años, como son las Margaritas y Jitotol; ganamos otros municipios en el estado de Oaxaca y en esos y otros estados ganamos un número importante de síndicos y regidores.

 

 

La CIOAC cuenta actualmente con 22 Comités Estatales y con presencia en otros 6 estados de la República. Contamos con 33 Comités Regionales y con 347 Comités Municipales. Destaca dentro de este trabajo de organización el restablecimiento e integración de la CIOAC en estados como: DF, Colima, Nuevo León, Sonora, y Baja California.

 

En la vertiente de desarrollo rural y productivo, avanzamos en la conformación y registro de la CIOAC como Asociaciones Civiles en la mayoría de los estados, hecho que les permite contar con representación legal para diversos aspectos.

 

Se han constituido y registrado 19 figuras asociativas de segundo nivel, bajo la forma jurídica de Sociedades Civiles en 6 estados de la República y se han conformado y registrado un poco mas de 2400 organizaciones económicas de primer nivel.

 

A nivel nacional, logramos el registro de la Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (SOFOM), bajo la denominación de Productores Unidos por la Soberanía Alimentaria, esta figura la registramos, como una Sociedad Anónima y tiene dentro de sus objetivos el de ser un Intermediario Financiero Rural y una Dispersora de Crédito. Estos Intermediarios Financieros también se han conformado en estados como: Michoacán, Zacatecas y Chiapas.

 

En relación con el trabajo de organización de las mujeres del medio rural, a pesar de los esfuerzos realizados desde la dirección nacional, sólo hemos logrado hasta la fecha, constituir y registrar las asociaciones de mujeres de los estados de Chiapas y Morelos, sin haber alcanzado el objetivo de conformar la Unión Nacional de Mujeres de la CIOAC.

 

Con respecto a la política unitaria, hemos mantenido la presencia de la CIOAC en espacios como: el Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros (CONORP); el Congreso Agrario Permanente (CAP), aunque con una muy baja participación; la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), y el Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaria y Energética los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas. Es necesario informar sin embargo, que la unidad con estos frentes y movimientos, ha sido muy difícil por la diversidad de los mismos, por el propio enfoque de sus luchas y por los intereses coyunturales que subyacen en cada uno de ellos.

 

El objetivo de restablecer la relación con la prensa y con los medios de comunicación lo hemos logrado y hoy nuestra presencia es mucho más constante, sobre todo en la prensa escrita. Así, hemos logrado colocar los temas de discusión nacional sobre el campo, sobre la política presupuestal para el medio rural y sobre nuestro planteamiento de un nuevo modelo de desarrollo rural alternativo a la política gubernamental y otros temas. Está ya disponible la página de la CIOAC, misma que es necesario alimentar permanentemente con información sobre los temas de discusión nacional, el presupuesto 2011 y las iniciativas y acciones que desarrollamos como CIOAC en los estados.

 

El otro tema que hemos venido recuperando, y con ello dando cumplimiento a las resoluciones de nuestro Congreso anterior, es el relacionado con la capacitación y la formación política. Hemos desarrollado talleres y cursos de capacitación nacional y en los estados, sobre aspectos técnicos y de coyuntura, sobre Reglas de Operación de los programas gubernamentales y hacia finales de mayo y principios de junio, celebramos el primer Curso Nacional de Formación de Cuadros con una duración de 10 días, también con el propósito de restablecer las tareas y objetivos de la Escuela Nacional de Cuadros José Dolores López Domínguez, que es parte de la CIOAC.

 

Durante los últimos años, una de las tareas fundamentales de la CIOAC, ha sido el impulso a las acciones de desarrollo productivo, ésta tarea también ha sido parte fundamental de nuestras discusiones y acuerdos de los Congresos y eventos nacionales de la Central, no obstante lo anterior, vemos con mucha preocupación que las acciones y demandas de la militancia y de buena parte de las direcciones intermedias, han sido enfocadas en su absoluta mayoría hacia los programas de tipo asistencial. Es decir, el grueso de las demandas que se promueven, se concentran en proyectos productivos pequeños, como los de la Reforma Agraria, SEDESOL, FONAES o activos Productivos de la SAGARPA, o bien, hacia servicios como los de Vivienda Rural y Adultos mayores, entre otros.

 

Como es ampliamente conocido, las demandas anteriores aún cuando muchas de ellas, han sido resueltas, si bien son importantes para quienes reciben un apoyo, no contribuyen en la generación de una política de desarrollo como la que nos hemos planteado al interior de la CIOAC. La experiencia nos dice, que los proyectos que hemos logrado concretar, en su gran mayoría son proyectos de muy corta duración, pero además, se da la circunstancia de que muchos de los grupos que solicitan un proyecto, cuando no lo consiguen en un periodo determinado, se van de la CIOAC y muchas veces lo mismo ocurre con los grupos que si alcanzan su proyecto. Éste es un tema de la mayor trascendencia y que debemos discutir y resolver en este Congreso Nacional, la pregunta es, ¿nos quedamos y además fortalecemos ese tipo de demandas? O nos decidimos a desarrollar la otra estrategia, la que realmente genera desarrollo y que ya ha sido ampliamente discutida y acordada en otros Congresos.

 

La CIOAC, es una organización social y política de izquierda que lucha por la modificación del rumbo político y económico de nuestro país, por transformar el Modelo Neoliberal que nos fue impuesto desde hace casi 3 décadas, por el diseño depolíticas públicas, así como los programas federales y sus Reglas de Operación, en el marco de una Política de Estado, que promueva el desarrollo productivo, agroindustrial, económico y social en beneficio de las unidades de producción del sector social, ejidos y comunidades.

 

En diversos momentos, hemos discutido la política productiva y hacia donde la CIOAC debe dirigir sus esfuerzos. Consolidar los procesos de organización económica local; constitución de unidades productivas, de transformación, de servicios y comercialización, las asociaciones y organizaciones económicas de segundo nivel; han sido algunas de las estrategias que fueron planteadas, para poder a través de lo anterior, instrumentar una verdadera política de desarrollo, basada en la operación de proyectos de gran impacto, económico y social, de integración de cadenas productivas, instalación de agroindustrias y la conformación de espacios para la generación de servicios múltiples y la comercialización.

 

Sin embargo, aún y cuando no se cuenta con la información de la gestión en los estados, es evidente que no estamos en programas de financiamiento productivo, en la integración de cadenas, en la generación de agroindustrias, ni en la ejecución de proyectos de impacto regional y social, que pudieran generar una base económica y el desarrollo que nos hemos propuesto. Urge revertir esa tendencia.

 

La CIOAC, celebró su XII Congreso Nacional, los días 6 al 8 de agosto del presente año, con la presencia de más de 2000 delegados y delegadas provenientes de 28 estados de la Republica. Así pues, el Comité Ejecutivo Nacional, sobre la base de los acuerdos tomados en el, hemos definido nuestras 5 líneas estratégicas sobre las cuales, debemos enfocar nuestros esfuerzos principalmente:

 

  1. Organización interna.
  2. Organización para la producción.
  3. Formación política y capacitación.
  4. Mujeres.
  5. Relaciones.

 

Ante este panorama, es necesario reconocer de manera crítica y autocrítica, que nuestras instancias de dirección, incluida la nacional, operan con muchas limitaciones, tanto en la integración, como en el funcionamiento: Por lo general, los miembros de las direcciones se incorporan de manera parcial o no lo hacen a las tareas; en ocasiones, son dos o tres los que asumen las responsabilidades del conjunto; se carece de recursos materiales, económicos y humanos suficientes, que garanticen el desempeño adecuado de las instancias de dirección; las acciones que se realizan, en muchos de los casos, atienden tareas emergentes y cotidianas, sin ninguna planeación, sin objetivos, sin metas y naturalmente, sin posibilidades de hacer evaluaciones objetivas. Urge revertir esta tendencia.